ESSAY / FERNANDO PARRA BORTÍ

“El Matadero” de Esteban Echeverría: el romanticismo de la crueldad

Esteban Echeverría's "El Matadero:" the romanticism of cruelty

"El nuestro es un verdadero apostolado y así lo entiende la policía que nunca nos molesta mientras merodeamos por baldíos, zanjones, descampados, bosquecitos y demás rincones donde se puede ocultar algún cadáver. Bien sabe la policía que es gracias a nosotros que esta ciudad puede jactarse de ser la de los mendigos mejores calzados del mundo." - Luisa Valenzuela

Las absurdidades de la crueldad humana siempre han sido facetas integras e ineptas entre las conexiones humanísticas y sociales de las sociedades modernas y contemporáneas. El ser humano por naturaleza propia, es cruel y egoísta, facciones cuales sobresalen y recurren entre los habitantes de ciudades industriales y modernizadas. En su cuento “El Matadero” Esteban Echeverría propone en revelar una visión de la grotesca violencia y crueldad de un Buenos Aires en guerra civil. Para Echeverría, el urbano matadero se convierte en símbolo de una ciudad en ruina y descombrosidad humana, exponiendo así al personaje del Unitario como el idealista romántico quien ambula los callejones y corrales de un desdichado laberinto. El romanticismo de Echeverría propone en revelar el oscuro y cruel matadero como símbolo de una sociedad, la cual subyugará y detendrá la revolución del individuo existencialista, el Unitario. En su narración urbanista, el Unitario camina por el matadero no como flaneur francés si no como ser alienado por la sociedad, marginado también entre su propia psicosis alucínate.

En reacción a la ilustración y su racionalismo, uno de los primeros símbolos del romanticismo en el cuento se encuentra en la interesante visión del diluvio y su suceso. En vez de ilustrar un renacimiento hermoso de la sociedad en armonía y paz que debería venir después de la tempestad, las aguas del diluvio crean ruinas en los edificios de la ciudad, dejando atrás ríos turbios, hambre y ansiedad humana. El diluvio crea en su suceso la fragmentación de las clases, marginando a unos en desnutrición mientras que otros comen carne. Echeverría señala aquí, qué después de la tempestad no viene la calma si no la guerra y la marginación, las aguas del diluvio han traído la suciedad que se crea en los estanques urbanos de la metrópoli: el matadero se queda encapsulado en su propia contaminación, ya sea una contaminación de desperdicio como también una inhumana contaminación de crueldad.

La implementación del diluvio como metáfora de los poderes oscuros de la sociedad moderna revelará a través de la narración del Unitario, una inevitable fragmentación y segregación de los grupos sociales y partidos gubernamentales. La metáfora se encuentra en lo que la tempestad se a llevado, al secarse la ciudad, las vidas de los habitantes se transponen con las facciones de los animales despejados y olivados. Como en una pesadilla ancianos y niños, ratones y gallinas buscan cualquier alimento que puedan encontrar, comiendo los desperdicios o comiéndose a si mismos:

No quedó en el matadero ni un solo ratón vivo de muchos millares que allí tenían alberque. Todos murieron o de hambre o ahogados en sus cuevas por la incesante lluvia. Multitud de negras rebusconas de achuras…se desbandaron por la ciudad como otras tantas harpías prontas a devorar cuanto hallaran comible.

En su perspectiva de unión social, Echeverría compone estas imágenes para ilustrar la incapacidad humana de conectarse mutuamente en el contexto social. Al revelar el diluvio como una frustración de la ilustración, Echeverría crea una dialéctica romántica y moderna de la sociedad: después de la independencia, cuando la unión y prosperidad debe de extenderse por toda Argentina, la sociedad, la nación y la ciudad (por las que el matadero sirve como símbolo) cae en las manos de dictadores e imperialistas quienes destruyen los ideales de una nación nueva y llena de posibilidades.

En la guerra civil que existe en el matadero, los grupos étnicos y sociales se registran entre el simbolismo de las alegorías que crea Echeverría. Lo que resalta en las descripciones de Echeverría es su aversión a idealizar los seres marginados, siendo los africanos y esclavos, ya que estos individuos también toman parte de la visión cruel y absurda de la sociedad. Es decir que en vez de pintarnos una visión Víctor Hugo-esca de los seres “Miserables,” Echeverría incluye dichos prototipos étnicos en su abstracta revelación de la sociedad. Sus descripciones del matadero retienen una noción de la perspectiva individual del Unitario. Siendo el narrador de la historia, el Unitario empieza a descomponer la “animación” del matadero con sus líricas perspectivas de lo grotesco y bochornoso. Los diversos tipos de carne, así como los revueltos animales desalojados en las calles, se conectan con las imágenes de las africanas, los gringos y los salvajes, revelando así las similaridades entre los habitantes de la ciudad y los animales. Echeverría compone las perspectivas del Unitario con un tono poético y lírico, para así revelar una visión del matadero como una pesadilla de la humanidad; una visión apocalíptica de un fin del mundo que ya ha llegado:
…los grupos se deshacían, venían a formarse tomando diversas actitudes y se desparramaban corriendo como si en medio de ellos cayese alguna bala perdida o asomase la quijada de algún encolerizado mastín.

Este mismo desparrámenlo de las clases y habitantes de la ciudad sirve para conectar una sensación de desesperación ante el hambre e inhumanidad con la separación de las clases raciales. Echeverría pinta una visión de los seres marginados con la absurdidad de sus situaciones desdichadas, junto con los caballos y gallinas quienes esperan la llegada del líder, el Restaurador. Esta guerra civil entre grupos sociales es compuesta entre las fuerzas de los sentimientos humanos mas fundamentales, el hambre, la sed y el dolor atraen las sangrientas peleas y batallas entre los grupos marginados. Pareciera también, que la misma ciudad, con sus edificios en ruina, sus habitantes y animales tratan de encontrar alguna manera de continuar la matanza. En esta ciudad nueva e independiente, el racionalismo de los ideales de la ilustración no se encuentran, dejando entonces una visión del nuevo idealista, el Unitario.

La sangre, el sudor, el agua y los descombros del matadero corren con un poder violento, el cual apaga cualquier luz de esperanza hacia la paz y armonía de una sociedad democrática. Aquí, Echeverría enseña como los ideales de la independencia no han traído una libertad verdadera para los habitantes de esta ciudad. Sus descripciones revelan su disgusto y asco con la crueldad de los seres humanos ante los mandatos y gobernados del Restaurador (alegoría del dictador Juan Manuel de Rosas). Sin cesar, el Unitario concluye con “En fin, la escena que se representaba en el matadero era para vista, no para escrita.” Dicha descripción culminando con un profundo sentimiento de desesperación revela las similaridades entre las visiones del matadero y los oscuros dibujos de Francisco de Goya, conocidos como “los caprichos.” La exuberante belleza de estos dibujos se encuentra en la manera que Goya nos enseña una visión romántica entre las crueldades e inhumanidades de la guerra. El realismo se traslada con el romántico surrealismo de los pájaros y animales que revela Goya. De manera similar, Echeverría empieza su narración en un contexto realista de una ciudad para después revelar una pesadilla, un “sueño de la razón,” la cual se ha quedado estancada sin que el idealista romántico se pueda despertar.

La conexión entre los caprichos de Goya y las descripciones de Echeverría es tan clara porque se contactan con las filosofías, los ideales de romanticismo y su fervoroso resentimiento con la ilustración. Si es que el sueño de la razón crea monstruos, el individual romántico será el único que pueda llevar a la sociedad hacia un régimen de un ideal diferente, uno que talvez podrá emancipar los derechos sociales e individuales de los ciudadanos del matadero. Sería importante señalar que el Unitario se revela como el único personaje romántico, ya que es detrás de sus visiones y descripciones que se exponen las atrocidades de la sangrienta guerra.
El horroroso castigo del Unitario manifiesta la inevitable visión de Echeverría sobre la sociedad, y la manera en que esta sociedad subyuga y oprime los derechos del Unitario como ser humano entre el matadero. Como el protagonista moderno, el Unitario es victima de su volición al tratar de vivir en libertad, camina, observa y explora el matadero en busca de esperanza ante la absurdidad de las matanzas y macabros espectáculos de los mendigos y marginados. Encapsuladas están todas estas visiones en el contexto de la carne, la sangre y la suciedad de la guerra. Finalmente el ser humano, rasca y busca la libertad en contra del encarcelamiento de la urbe y sus peligros. El apocalíptico llega cuando el unitario no puede sudar, capturado por los federalistas para convertirse en el símbolo de la inhumanidad industrial, en un pedazo de carne para que otros coman y devoren.